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Jorge Vago, director científico del programa europeo ExoMars

“Es más difícil aterrizar en Marte que en la Luna”

06/08/2012

(infoespacial.com) Madrid.- “Es mucho más difícil aterrizar en Marte que en la Luna, porque el planeta tiene una atmósfera suficientemente densa que hay que tener en cuenta, mientras que en la Luna no”, explicó Jorge Vago, jefe científico de la  misión ExoMars que prepara la Agencia Europea del Espacio (ESA) para enviar un todoterreno a Marte.

Según señaló en una entrevista publicada por el periódico madrileño El País, en la exploración planetaria  “lo menos complicado es colocar un satélite en órbita de otro cuerpo celeste; poner un equipo en su superficie es muchísimo más difícil, y hacer que éste se desplace, aún más”.

Desde el centro tecnológico de la ESA en Holanda, Vago explicó los retos de la exploración espacial con artefactos como el Curiosity, en cuya misión participan varios expertos que trabajan también en ExoMars.

En referencia a la utilización para investigar Marte de orbitadores y vehículos de superficie Vago comenta que  los satélites en órbita permiten estudiar el planeta entero, pero con baja resolución, mientras que si quieres ver detalles, como el origen geológico de una determinada región o si hay vida o no, necesitas ir al suelo. “Orbitadores y vehículos de superficie se complementan”.

En referencia a la dificultad de la toma sobre la superficie de Marte respecto a la relativa sencillez de un alunizaje,  Vago explico en la Luna llegas al suelo directamente con retrocohetes. Este sistema no se ha empleado en el caso de la toma de Curiosity “para evitar que los chorros supersónicos de los retrocohetes levanten una enorme nube de polvo en el suelo, que es algo que los ingenieros del Curiosity quieren evitar a toda costa”.

Rover europeo

En relación al sistema de toma planteado para el programa  europeo  ExoMars, Vago indica que “para la primera fase, se estudia una cápsula de descenso en la superficie de Marte con una estación fija, que podríamos lanzar en 2016, usaríamos escudo térmico, paracaídas, luego retrocohetes (con radar) y al final se apagarían los retrocohetes a un metro del suelo y el aparato caería sobre una especie de esponja metálica que se deformaría y amortiguaría el golpe”.

“Para el vehículo todoterreno posterior estamos trabajando con los rusos y pensamos en un módulo que llega al suelo con patas (como los Viking de la NASA de los años 70) y luego de él saldría el vehículo”.

Vago explicó  respecto a la fecha de lanzamiento del rover europeo que  “con ExoMars estamos pendientes de la decisión que se tome en la próxima conferencia de ministros de los países miembros de la ESA, porque la misión está aprobada pero falta financiación. Contamos con 850 millones de euros y el coste total asciende a 1.200 millones”.

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