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Entrevista Infoespacial

J.A. Ávila (ESA): "Que Galileo sea un sistema civil es una ventaja"

12/06/2017 | Madrid

Marta Blanco Sánchez

El ingeniero español Jose Ángel Ávila, miembro de la Agencia Espacial Europea (ESA), opta al Premio Inventor Europeo 2017 de la Oficina Europea de Patentes (OEP) por su contribución al proyecto europeo Galileo, que mejorará el sistema GPS a partir de 2020. Los premios Inventor Europeo 2017 se entregarán el 15 de junio en Venecia. Ávila comparte la nominación con su compañero Laurent Lestarquit y el resto de su equipo.

¿Qué ventajas respecto al sistema GPS puede ofrecer Galileo? ¿Por qué es mejor?

GPS ha sido durante décadas el sistema de navegación por satélite por excelencia y el modelo a seguir. La fiabilidad y calidad de servicio lo han convertido prácticamente en una marca comercial. En cuanto Galileo sea operacional en 2020 - desde finales de 2016 ya ofrecemos los primeros servicios - y los consumidores vean que la calidad y fiabilidad del sistema europeo son comparables, si no superiores a los de GPS, dejaremos de ser el hermano menor de GPS y empezaremos a ser llamados por nuestro propio nombre. En cualquier caso, la tendencia es a usar cada vez más el término SGNS (Sistemas Globales de Navegación por Satélite) o GNSS en inglés, que engloba no sólo a GPS y Galileo, sino a todos los sistemas de navegación por satélite. Excepto en aquellas aplicaciones que exigen el uso autónomo de Galileo, la mayoría de los usuarios utilizará Galileo en combinación con otros sistemas globales de navegación gracias a su diseño interoperable. En cualquier caso, lo importante no es el nombre sino la calidad del servicio ofrecido.

¿Qué ofrece el uso de Galileo?

Con la llegada de Galileo, podremos disfrutar de geolocalización más precisa y fiable en entornos donde hoy la calidad de GPS o GLONASS todavía deja mucho que desear y no por ello es menos importante: en las ciudades. El poder disfrutar de la cobertura de más satélites, permitirá extender el servicio a entornos donde hoy la calidad es todavía deficiente.

Desde el punto de vista de privacidad, Galileo es lo más privado que se pueda uno imaginar. El sistema se basa en posicionamiento pasivo. Los satélites mandan señales como los faros en el mar emiten luz, y es a partir de la diferencia de tiempos entre la transmisión y la recepción de varios satélites (como mínimo cuatro) que el usuario pueda triangular y calcular su posición y su tiempo. El sistema, como tal, no tiene acceso a la información sobre dónde esté el usuario. Que el usuario quiera compartirlo usando otros medios es una cuestión diferente. Galileo, como tal, es solamente un medio que facilita al receptor saber dónde está y qué hora es. Los posibles problemas de privacidad pasan, desde este punto de vista, a ser responsabilidad de los operadores de comunicaciones que tienes acceso a la posición a través de los dispositivos móviles equipados con receptores.

De GPS, Beidou y GLONASS, Galileo es el único que no fue ideado para ser usado directamente con fines militares. ¿Esto le aporta alguna ventaja respecto a los otros sistemas?

El hecho de que Galileo sea un sistema civil es, en mi opinión, claramente una ventaja. El mundo en el que vivimos hoy en día es diferente del mundo que existía cuando GPS y GLONASS se concibieron en medio de la guerra fría. El hecho de que Galileo sea un sistema civil ha permitido exportar la seguridad del mundo militar a las aplicaciones civiles, que son donde a día de hoy GPS y GLONASS muestran su mayor vulnerabilidad. Haber diseñado Galileo desde el principio teniendo en cuenta a los usuarios civiles y sus necesidades, hará que las aplicaciones basadas en Galileo sean más robustas y orientadas al mundo civil. Eso diferencia a Galileo positivamente respecto de GPS. Además, y en particular en el campo civil, Galileo se ha adelantado a GPS en la introducción de la nueva señal interoperable CBOC que aspira a convertirse en el nuevo stándard para el mercado de masas. Esta señal permitirá a los usuarios de Galileo aprovechar las señales homólogas de GPS y Beidou para aún mejorar más la precisión, disponibilidad y fiabilidad de la posición y el tiempo.

Galileo promete una geolocalización más precisa que la del resto de sistemas de navegación. ¿Qué otros objetivos se marca el programa? ¿Se piensa en un Galileo 2.0?

Estamos trabajando en Galileo para conseguir ser operativos en 2020, pero en paralelo, hemos empezado a poner las primeras piedras de lo que será el futuro de Galileo, lo que llamamos la segunda generación de Galileo (G2G). Es un proceso natural de evolución por el que otros sistemas como GPS ya han pasado. GPS pronto empezará su tercera generación y Galileo ya ha dado los primero pasos hacia la segunda. Nuestro objetivo es seguir renovándonos. Esa es la clave del éxito.

Uno de los objetivos principales que queremos alcanzar en esta década es diseñar la segunda generación con la capacidad de acelerar el proceso de introducción de nuevos servicios y funcionalidades. Mientras que en las comunicaciones terrestres no suelen pasar más que un par de años a lo sumo desde el momento en que se identifica una necesidad o un nuevo mercado a nivel de usuario, hasta que se pone en funcionamiento la nueva tecnología, la navegación por satélite es a día de hoy un elefante muy lento. Un elefante muy poderoso, pero muy lento para adaptarse a nuevas necesidades. Tenemos que conseguir que el Galileo del futuro incorpore la flexibilidad y versatilidad para que, por ejemplo, los satélites y el segmento tierra puedan ser modificados, incluso una vez en funcionamiento, y responder a las nuevas necesidades que hayan surgido durante el tiempo de desarrollo del sistema. Es evidente que esto implica un cambio de mentalidad importante para el sector aeroespacial, pero estoy convencido de la necesidad de ello. Los sistemas por satélites que volamos hoy en día fueron diseñados hace más de diez años. Es increíble que aún así puedan responder a las necesidades de los usuarios de una forma tan buena, pero no es garantía de que siempre sea así y nos quedemos desfasados si no superamos este paradigma. Las necesidades de los usuarios cambian cada vez más rápido.

¿Qué supone para ti el hecho de optar (o ganar) el premio al Inventor Europeo del año? ¿Qué inventos recientes crees que podrán cambiar el mundo de forma radical en las próximas décadas?

En primer lugar es un gran reconocimiento por el trabajo que me llevó a mí y a mis compañeros a la invención de las señales por las que estamos nominados. Es un orgullo saber que las señales que ya recibimos en muchos de los receptores hoy en día y que pronto se convertirán en algo cotidiano, salieron de una hoja de papel a la que contribuí con mi esfuerzo intelectual. Pero por encima de todo siento gratitud en especial hacia mi mujer y a mis padres por el tiempo que les robé en su día para trabajar en este proyecto. Sin su paciencia y apoyo no hubiera sido posible. Ellos se merecen la parte más grande de la nominación.

Soy también consciente de la dimensión de este premio, que va más allá de la mera invención de las señales, y que se extiende a todo un programa. Se reconoce nuestro trabajo pero indirectamente es un trabajo a todo un proyecto, a las instituciones que hay detrás y a los muchos ingenieros que luchan por hacer de Galileo un sistema de todos. Galileo es uno de los buques insignias de Europa, y  esta patente, con toda la plurinacionalidad del equipo, viene a reflejar claramente que cuando las naciones de Europa trabajan juntas para lograr un objetivo común, se pueden alcanzar grandes cosas, para los ciudadanos de Europa y de todo el mundo. En momentos como el actual en que el proyecto europeo se pone en duda, son logros como el de esta patente los que inspiran confianza en el proyecto europeo.

Foto: ESA

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