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Editorial

infoespacial.com

Hay que actuar rápido y bien

22/11/2011

(infoespacial.com).- En un foro con directivos de la industria organizado por IDS el 3 de noviembre, la diputada del Partido Popular Beatriz Rodríguez-Salmones apuntaba que el nuevo Gobierno no tendría siquiera los “primeros cien días” tradicionalmente concedidos al Ejecutivo para tomar tierra. Ante una situación tan grave como la existente, apuntaba, “deberán empezar a tomarse medidas desde el primer día”.

Rodríguez-Salmones, a esta hora ya electa nuevamente como diputada por Madrid y en la anterior legislatura portavoz del PP en la Comisión de Defensa del Congreso, hacia esta reflexión en relación, entre otros aspectos, a las políticas industriales de defensa.

La referencia que precede no es casual en un portal dedicado al sector Espacio, como es infoespacial.com, porque la mayoría de la industria espacial española es dual; está también en el campo de la defensa.

El Ministerio de Defensa es, además, uno de los más activos entre los varios departamentos que tienen actividad en el campo espacial en España. De hecho es, desde hace años, el principal promotor de programas de satélites puramente nacionales. En Defensa se encuadra, por añadidura, el organismo tecnológico público con responsabilidad en el campo espacial, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial.

A través del INTA, el Ministerio de Defensa es accionista de las empresas INSA (accionista único) e Hispasat. Y por intermediación de ellas, es el accionista principal del operador de satélites gubernamentales Hisdesat.

Hisdesat Servicios Estratégicos S.A., creada en 2001 durante la etapa de Díez Moreno como SEDEF, y en cuyo Consejo de Administración se sientan dos representantes de la Administración, uno de ellos el director del Gabinete del Secretario de Estado de Defensa, es un excelente modelo de colaboración público-privada en defensa.

Dadas estas destacadas vinculaciones de la defensa en el sector espacial, no es extraño que la propia Beatriz Rodríguez-Salmones fuera, el pasado verano en Santander, el único representante de un partido político que antes de las elecciones ha esquematizado una estrategia de cómo debería reordenarse la política espacial en España.

Recuérdese que Rodríguez-Salmones lanzaba en Santander el reto de la necesidad urgente de una Agencia Espacial Española, que seguramente pudiera inspirarse en el modelo inglés. Una idea que gustó a casi todos en una industria, la espacial española, a la que la diputada prodigó alabanzas por el nivel alcanzado.

Pues bien, en materia de política espacial el nuevo Gobierno tampoco debería permitirse el lujo de esperar lo más mínimo para informarse a fondo de la situación y empezar de inmediato a tomar medidas.

La vergonzosa y lesiva ausencia de representación española en la reciente reunión mundial organizada por la Unión Europea y la ESA en Italia, evidencia la urgencia de resolver definitivamente la desorganización y los egoísmos históricos que imperan en la Administración española en materia espacial.

Se impone la necesidad de una autoridad única, eficaz y fuerte que no esté radicada en un ministerio concreto, sino que coordine y controle en esta materia a todos ellos, asumiendo incluso las funciones de aquellos departamentos y organismos que pudieran desaparecer en la necesaria reforma de la Administración (hay que empezar a no malgastar ya). Una autoridad que defina y dirija la globalidad de la política espacial española y los presupuestos asignados, coordinando programaciones.

Como parte fundamental de esta estrategia, se impone también una transferencia rápida y diáfana al nuevo Gobierno del control de los programas y las actividades relacionadas con él espacio en los distintos ministerios.

En una situación general como la que vive la economía española y, en concreto, como la que se da en el campo espacial, creemos que es la hora de decisiones oportunas para el interés general y no para el interés particular. Una hora en la que la mínima eficacia, el mínimo respeto y talante democráticos, y la mínima honradez exigirían que cualquier decisión importante que hubiera debido o debiera tomarse en fechas próximas a las elecciones del pasado domingo, fuera pactada y pública.

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