OPINIÓN
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Firma Invitada

Andrés Nubla

Andrés Nubla es CEO de Tryo Aeroespace


El futuro de los satélites de comunicaciones en revisión

26/01/2017 | Madrid

El ciclo de vida de todo mercado es siempre un curioso, y en ocasiones apasionante proceso para analizar como espectador. Hay casos que son dignos de estudio en las más prestigiosas escuelas de negocios, y desde la distancia que da la observación de lo ya acaecido, la evolución descrita resulta incluso obvia. Otra cosa muy distinta es estar inmerso en un proceso de cambio y tener que tomar decisiones para anticiparse a su desenlace, sufriendo o disfrutando del mismo en función de nuestro nivel de acierto. Esta es la circunstancia actual en la que el mercado de Telecomunicaciones satelitales está sometiendo a los directivos de las empresas espaciales.

Desde los años 80, este mercado se ha mostrado razonablemente estable. El negocio tradicional que ha mantenido su demanda ha sido la televisión directa a hogares (DTH TV), donde el satélite se muestra imbatible en eficacia frente a cualquier otro mecanismo de difusión.

En este entorno, la evolución tecnológica ha sido moderada, exprimiendo la ya existente y estableciéndose un mercado continuista, sin grandes rupturas ni sobresaltos. Pero las nuevas tecnologías han generado una rápida migración de las costumbres sociales, del consumo tradicional de televisión (ver lo que echan) a la selección de canales o programas "a la carta", lo que hace que los usuarios demanden, en lugar de señal directa de los diferentes programas televisivos, un canal de comunicación bidireccional en el que pueden seleccionar el contenido y el momento libremente y, aquí, el satélite ya no se muestra tan eficiente frente a la todopoderosa fibra óptica.

Esto ha generado una fuerte convulsión en el mercado, incentivando la mucha imaginación que el ser humano, y en particular los ingenieros, pueden desarrollar, para buscar tecnologías alternativas que permitan al satélite competir frente a tecnologías terrenas, surgiendo así nuevos conceptos.

Ante la pregunta de cómo abaratar el megabit en órbita la primera respuesta (obvia) es haciendo lo mismo pero por menos dinero. Desgraciadamente esto no es posible, por mucho que algunos insistan. Si partimos de la base de que no podemos reducir salarios, no podemos abaratar las herramientas ni los materiales que se usamos, y no podemos obtener gratuitamente el terreno sobre el que se asientan nuestras empresas, la única manera de bajar los costes es reducir las horas necesarias para obtener el producto final, o buscar un producto alternativo más barato.

Al enfocar la primera opción, más con menos horas, inmediatamente se buscan las sinergias productivas. De nuevo aquí tropezamos con otra idiosincrasia de este mercado: que es pequeño. Las grandes reducciones de coste asociadas a especialización y producción en masa que tanto éxito ha tenido en grandes mercados como la automoción, aquí no aplica, ya que series de (imaginemos) centenares de unidades al año, no justifican una inversión en la automatización de procesos (máquinas expertas) ni generan una armonización del mercado.

Si nos centramos en la segunda opción, el producto alternativo, hemos de encontrar tecnologías y arquitecturas que nos permitan aumentar la capacidad de un satélite de forma exponencial.

Los análisis de mercado muestran que el satélite podría empezar a ser competitivo frente a la fibra cuando se superase holgadamente el terabyte por plataforma, y es cierto que hay tendencias en el mercado, basadas en nuevas mega constelaciones de pequeños satélites, o grandes satélites geoestacionarios que combinarían arquitecturas digitales con enlaces de mayor capacidad en bandas altas (Q y V) y sistemas fotónicos, que podrían conseguirlo, pero no es menos cierto que dichos análisis se basan en la realidad de hoy, y quizá cuando lleguemos tendremos una nueva generación de sistemas de transmisión por cable, o una costumbre de consumo de los usuarios, que vuelva a dejar fuera de juego a la banda ancha por satélite.

En cualquier caso, la estática no existe. Si este mercado lo ha parecido en los últimos años es porque el periodo de observación era demasiado reducido, y al igual que pasa con la astronomía, donde los cambios se reflejan en miles de años, aquí tendremos que analizar un periodo de varias décadas para comprobar su constante mutación.

Sigamos pues analizando los indicadores, observando las tendencias y desarrollando capacidades para anticiparnos a los cambios, y hacer así que nuestras empresas prosperen y sigan siendo un referente en este apasionante mundo de  las comunicaciones satelitales.

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