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Entrevista Infoespacial.com

Pablo de León: "Tenemos la tecnología para viajar a Marte"

09/02/2016 | Madrid

Benjamín Carrasco

Pablo de León recuerda con nostalgia su infancia en Argentina. "Siempre me intereso el espacio, vivía en el campo y crecí con los últimos viajes del programa Apolo a la Luna, las noticias llegaban por la radio y un poco por la televisión y la prensa", afirma en una entrevista a Infoespacial.com.

Este ingeniero aeroespacial de 51 años trabaja hoy en día en el diseño de los trajes espaciales que utilizarán los astronautas en sus viajes a Marte y desarrolla además un prototipo de hábitat para sobrevivir a las duras condiciones de la superficie marciana.

Desde su despacho en la Universidad de Dakota del Norte relata orgulloso sus siete años de trabajo en el Centro Espacial Kennedy y su estrecha relación con la NASA, que financia sus proyectos. Sin embargo, De León no olvida sus raíces y reconoce que intentó volver a Argentina para trabajar en proyectos espaciales, pero acabó volviendo a Estados Unidos. “Siempre había una crisis económica que me empujaba a volver”, afirma, mientras se escucha una risa por el teléfono cargada de realidad.  

Aunque inició sus estudios en Argentina pronto se mudó a Estados Unidos para cursar los estudios de Ingeniería Espacial. "Aquí, los programas científicos y tecnológicos tienen una mayor estabilidad independiente de las políticas de los Gobiernos de turno", subraya. Sobre el futuro de la exploración espacial, asegura que "desde el punto el vista tecnológico, estamos en condiciones de viajar a Marte", pero añade que se necesita el compromiso de todos los países interesados. "El problema es el presupuesto", destaca.

¿Cuáles fueron sus primeros pasos en el desarrollo de trajes espaciales?

Primero realizamos varios prototipos, como el NDX-1, un traje espacial diseñado específicamente para la superficie de Marte. También hemos creado el NX-2, un prototipo para la Luna.

¿Qué características presenta su diseño?

La principal diferencia entre los trajes diseñados para la superficie y los trajes de gravedad cero es que el astronauta no camina sino que flota. Por lo tanto, un traje de 200 kilos en el espacio no tiene un efecto adverso para el astronauta. Utilizar este mismo traje en un planeta, aún contando con la gravedad reducida de la Luna y Marte, sería imposible. Uno de los desafíos es hacerlo liviano y maximizar la movilidad de cintura hacia abajo que permita realizar actividades, cosa que en gravedad cero es innecesaria. Por otra parte, la contaminación en forma de polvo es uno de los problemas más serios. Los trajes de la misión de Apolo a la Luna quedaron inservibles. Esto será un desafío cuando estemos a un año de distancia de la Tierra. Tenemos que idear un sistema que pueda ser reparado por los astronautas con sus instrumentos sobre la superficie de Marte. Todo esto implica una filosofía de diseño diferente.

¿La radiación es otro de los problemas?

El tema de la radiación es bastante conocido. Los valores confirmados por el rover Curiosity son menores de lo esperado. De todas maneras, los astronautas deberán permanecer en un hábitat protegido de la radiación. En la actualidad, expertos analizan la existencia de cuevas en Marte y la posibilidad de que estos espacios reúnan las condiciones para establecer los laboratorios inflables en su interior y resolver así el problema de la radiación.

¿Cuándo será la primera misión tripulada a Marte?

La NASA maneja la fecha de 2030. Por supuesto, la NASA tiene unos tiempos y el Gobierno de Estados Unidos otros distintos, es un problema de presupuesto. Creo que desde el punto de vista tecnológico ya estamos en condiciones de hacer un viaje de esas características. La tecnología la tenemos, la cuestión es comprometer los fondos. Tarde o temprano vamos a llegar. Marte siempre fue un objetivo para el ser humano y creo que es el planeta con las mejores condiciones para ser colonizado.

¿Deben unirse los países interesados en este viaje?

Hay que reunir a los países interesados en la exploración espacial y ver qué puede aportar cada uno. Aquí entra en escena la política, que a veces se contrapone con los objetivos científicos. Veo un paralelismo muy grande entre las primeras exploraciones oceánicas, como la de Cristóbal Colón, que superaron la línea del horizonte para aventurarse más allá. Es lo que nos está pasando ahora. En el momento que lleguemos a Marte, la Tierra será una pequeña estrella. Ya no será un inmenso planeta azul donde podemos estar de vuelta en dos horas. En un viaje a Marte hablamos de independencia total.

¿De dónde procede la financiación de sus proyectos?

Los proyectos se realizan bajo la financiación cien por cien de la NASA. En realidad, lo que desarrollamos son prototipos, no son necesariamente el modelo final. En el caso del hábitat, la NASA ha invertido 750.000 dólares en nuestro proyecto. Los trajes son desarrollos previos que usamos como herramientas de validación de tecnologías. Lo que hacemos es utilizarlos para probar herramientas y técnicas de construcción de hábitats. Tenemos tres años para el desarrollo del primer prototipo y la NASA lo utilizará en misiones simuladas en tierra firme, después sacarán sus conclusiones.

¿Cómo marcha el diseño del hábitat para vivir en Marte?

En 2009, comenzamos a estudiar cómo aplicar la tecnología de los trajes espacial, relacionada con tejidos especiales y su presurización, en la construcción de hábitats. Presentamos una propuesta para el desarrollo del primera casa para la Luna o Marte que fue aprobada por la NASA. En septiembre de 2015 recibí una segunda ayuda para la ampliación de esta base que contará con cinco módulos interconectados. Cada módulo será un laboratorio diferente del módulo habitable. Estamos en contacto varios equipos de NASA en un proyecto de aquí a 15 años.

¿Cuántos módulos tendrá este prototipo?

Cuenta con un espacio habitable donde vivirán y dormirán los astronautas. Y después hay cuatro módulos. Un invernadero para la producción de plantas comestibles. La NASA piensa que cultivar comida verde, además de efecto nutricional, tendrá un efecto psicológico en la tripulación. Para ello, un equipo en el Centro Espacial Kennedy, desarrolla este espacio que podría comenzar a producir alimentos justo aterrizar en Marte. Una especie de gimnasio, para recuperarse de un largo viaje de un año. Los astronautas llegarán debilitados, el objetivo es recuperar rápidamente la forma para poder caminar. Uno módulo de mantenimiento donde los astronautas podrán reparar los trajes y realizar inspecciones. Y, por último, un módulo de geología. Éste es importante ya que en Marte hay percloratos que son tóxicos para los órganos internos del ser humano y se debe evitar el contacto con ellos. Estamos trabajando con el Centro de Investigación Ames de California para que los astronautas puedan hacer cortes en las rocas y examinarlas sin entrar en contacto físico con ellas.

¿Cuántas personas trabajan en el proyecto?

Este proyecto es un verdadero desafío y en él trabajan centros de investigación repartidos por todo Estados Unidos. El equipo básico somos 45 personas que trabajan en distintas sedes de la NASA y también hay contratistas. En total, estamos involucradas unas 200 personas en los diferentes sistemas del hábitat. Es muy interesante porque te das cuenta de la complejidad de un proyecto de este tipo. Tenemos la gran responsabilidad de garantizar la seguridad de los astronautas.

Fotos (Universidad de Dakota/NASA)

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