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A bordo de un lanzador CZ-3C

China lanza con éxito su quinto satélite geoestacionario, el Beidou DW-11

27/02/2012

(infoespacial.com) Pekín.- Un cohete CZ-3C ha puesto el satélite Beidou DW-11 (G5), el último de los miembros de la constelación de satélites de navegación china Compass.

El lanzador, versión geoestacionaria de este tipo de vehículos, despegó de la base de Xichang a las 16:12 horas GMT del viernes 24 de febrero con el ingenio a bordo que, según ha informado el gobierno Chino, ha entrado en una órbita de transferencia correctamente.

No obstante, a pesar de que el Beidou ha sido situado en el sitio previsto, ahora tendrá que hacer las maniobras correspondientes hasta que consiga alcanzar la altitud geoestacionaria prevista, situada a unos 36.000 km de altura.

Con éste cinco son ya los satélites de este tipo que China tiene en órbita, según recuerda NCYT Amazings.

La constelación es equivalente a la GPS estadounidense, pero está dotada de elementos en órbitas geoestacionarias, órbitas geoestacionarias inclinadas y órbitas intermedias. El número limitado de componentes actualmente en el espacio no ha impedido que se hayan iniciado los servicios de prueba (27 de diciembre de 2011).

Con esta nueva misión, China podrá ampliar su cobertura, que de momento abarca la zona asiática. No obstante, según previsiones gubernamentales, Compass alcanzará una cobertura completa y global a partir de 2020 cuando tenga disponibles hasta 35 satélites. Ofrecerá servicios de posicionamiento global para militares y civiles, teniendo estos últimos, una precisión de 10 metros.

China y Brasil, a por un plan espacial conjunto

Pero no solo en el satélite Beidou DW-11 (G5) y el sistema Compass anda inmersa China. Además, el gigante asiático estudia nuevas formas de coperar con Brasil, potencia con está estudiando establecer un plan de cooperación espacial a diez años para sacar adelante los proyectos CBERS-5 y 6, así como otros diseños, entre ellos posiblemente alguno relacionado con la meteorología.

Con un acuerdo de tal calibre Brasil también pretende formar una nueva y más potente generación de ingenieros y científicos nacionales, más instruidos y preparados a la luz de los conocimientos avanzados que los chinos ya han desarrollado.

No obstante, la cooperación chino brasileña en materia espacial se remonta más de dos décadas, cuando en 1988 las potencias pusieron en marcha el primer CBERS, un satélite chino brasileño de recursos terrestre para llevar a cabo labores de observación.

Fotografía: Wikimedia Commons

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