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Copérnico

Sentinel-3A despega con éxito desde el puerto ruso de Plesetsk

17/02/2016 | Madrid

Benjamín Carrasco

El satélite Sentinel 3A despegó este martes con éxito desde el puerto espacial de Plesetsk (Rusia) a bordo de un cohete Rockot. Este innovador equipo del programa de observación de la Tierra Copérnico de la Unión Europea incorpora un conjunto de instrumentos que permitirán realizar un salto adelante sin precedentes en los servicios marinos, terrestre, ambientales y de cambio climático.

Sobre la base de los satélites pioneros Envisat and Cryosat, el nuevo miembro de la constelación Copérnico, de 1,5 toneladas de peso, apuesta por reinventar las mediciones satelitales del nivel del mar y de la temperatura en la superficie de los océanos mediante la recogida de datos con una precisión nunca antes vista. Este satélite también será capaz de percibir las diferentes tonalidades de los mares y océanos, una circunstancia que depende de la cantidad de fitoplancton.

En tierra firme, el Sentinel-3A tiene el desafío de mejorar los mapas cartográficos y los estudios de la vegetación y de los cursos fluviales realizados hasta la fecha. Además, podrá caracterizar los incendios, conocer su alcance y verificar los daños. Como en el caso de Sentinel 1 y 2, este ingenio espacial tendrá un hermano gemelo, Sentinel 3B, cuyo lanzamiento está previsto para mediados de 2017. Los dos satélites orbitarán en paralelo y aumentarán la velocidad de recogida de información.

Para el director del proyecto Sentinel 1, Ramón Torres, este satélite se incorpora "al programa más importante desarrollado jamás sobre control medioambiental", en el que tanto entidades públicas como privadas podrán beneficiarse de forma gratuita de los datos proporcionados por la constelación de Copérnico. Sentinel 1,2 y 3 mejorarán la visión y la sensibilidad de Envisat, pero, sobre todo, garantizarán la adquisión continua de datos con el relevo de equipos programado hasta 2030 y una nueva generación en marcha.

Por su parte, el director general de la ESA, Jan Woerner, explicó que "tras el éxito del lanzamiento de Sentinel-3 estamos deseando ver cómo nuestros expertos preparan la entrada en servicio de esta misión. Este es otro ejemplo más de la amplia gama de competencias de la ESA, que abarca desde el diseño preliminar hasta las operaciones de una misión en órbita".

Para cumplir con su misión, este ingenio espacial está equipado con cuatro instrumentos: OLCI (instrumento para el color de la tierra y los océanos); SLSTR (radiómetro para la temperatura superficial del mar y la tierra); SRAL (rada altímetro de apertura sintética); y MWR (radiómetro de microondas).

En la construcción de este ingenio espacial han participado un centenar de empresas de toda Europa durante ocho años. Thales Alenia Space, como contratista principal, ha sido responsable los últimos dos años de la integración final y de las pruebas técnicas en sus instalaciones de Cannes. Tras alcanzar su órbita, será operado conjuntamente por la ESA y Eumesat.

Sentinel-3A cuenta con una importante participación de la industria española que se sitúa en torno al 10% del total. En esta sonda han participado hasta trece empresas: Airbus DS España, Alter Technology, Crisa, Elecnor Deimos, GMV, HV Sistemas, Iberespacio, MIER Comunicaciones, Rymsa Espacio, SENER, Thales Alenia Space España, IsardSAT y Assystem Iberia.

Inicio de las operaciones

La etapa superior del Rockot se encendió por primera vez cinco minutos después del despegue, y en una segunda ocasión unos 70 minutos más tarde, antes de liberar a Sentinel-3A en la órbita prevista, a 815 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. La separación del satélite se produjo en el minuto 79 del vuelo. 

La primera señal de Sentinel-3A se recibió a través de la estación de Kiruna, Suecia, 92 minutos después del despegue. A continuación, los controladores del centro de operaciones ESOC de la ESA en Darmstadt, Alemania, activaron el control de actitud y establecieron los enlaces de telemetría que les permitirán evaluar el estado del satélite tras el lanzamiento. 

Cuando termine la crítica fase de lanzamiento y operaciones iniciales, de una duración aproximada de tres días, los controladores empezarán a probar cada uno de los elementos del satélite y a calibrar sus instrumentos. Sentinel-3A estará listo para entrar en servicio en unos cinco meses. 

Pinche aquí para ver la participación de la industria española

Foto: ESA

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