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Despega con éxito el satélite OCO-2

La NASA lanza una misión para trazar el mapa del CO2 en la atmósfera

03/07/2014

(infoespacial.com) Pasadena.- La NASA ha lanzado este miércoles, 2 de julio, su primera nave dedicada exclusivamente a estudiar el efecto del dióxido de carbono en la atmósfera, responsable del temible efecto invernadero asociado al calentamiento global.

La  Orbiting Carbon Observatory-2 (OCO-2) despegó de la base aérea de Vandenberg, en California. Aproximadamente 56 minutos después del lanzamiento, el observatorio se separó de la segunda fase del cohete para iniciar una órbita a 690 kilómetros de altura. La plataforma empezó entonces a efectuar una serie de procedimientos de activación, estableció contacto con los controladores terrenos y desplegó sus paneles solares gemelos. Los primeros datos telemétricos muestran que el OCO-2 está en excelentes condiciones.

El OCO-2 empezará pues en breve una misión de dos años para localizar las fuentes de CO2 y los lugares de la atmósfera donde se concentra. El CO2 es el gas mayormente responsable del efecto invernadero producido por el hombre.

"El cambio climático es el reto de nuestra generación", subraya el máximo responsable de la NASA, Charles Bolden. "Con el OCO-2 y nuestra actual flota de satélites, la NASA está cualificada para aceptar el reto de documentar y entender estos cambios, predecir las ramificaciones y compartir la información de estos cambios en beneficio de la sociedad”.

El nuevo satélite llevará los estudios sobre el dióxido de carbono y el ciclo global del carbono a otra dimensión. La misión producirá el mapa más detallado hasta la fecha de las fuentes naturales de CO2, así como sus “sumideros”, los lugares de la superficie terrestre donde el dióxido de carbono sale de la atmósfera. El observatorio estudiará todos estos elementos y cómo cambian con el tiempo.

"Esta misión es oportuna e importante a la vez”, subrayó Michael Freilich, director de División de Ciencias de la Tierra de la NASA.

Durante los próximos 10 días, la nave realizará las comprobaciones de rigor y empezará a efectuar tres semanas de maniobras antes de situarse en su órbita polar definitiva a 705 kilómetros a la cabeza del consorcio internacional Afternoon Constellation, o "A-Train" de satélites de observación de la Tierra. El A-Train tiene previsto recoger una cantidad sin precedentes de mediciones simultáneas sobre el clima y el tiempo.

El OCO-2 estará operativo en 45 días y empezará a recoger cada día 100.000 mediciones precisas de dióxido de carbono sobre el hemisferio donde sea de día. También medirá un fenómeno llamado fluorescencia solar inducida, un indicador del crecimiento de las plantas. Mientras las plantas realizan la fotosíntesis y toman dióxido de carbono se vuelven fluorescentes y emitan una ínfima cantidad de luz invisble para el ojo humano. Puesto que la mayor fotosíntesis está asociada a una mayor fluorescencia, estos datos ayudarán a comprender mejor ese proceso natural del reino vegetal.

Lo cierto es que la misión se produce con cinco años de retraso, pues en febrero de 2009 un fallo en el cohete lanzador destruyó la nave Orbiting Carbon Observatory (OCO). Tras el fracaso, la agencia espacial de EEUU construyó una nueva nave, la OCO-2, muy parecida aunque mejorada, que se ha lanzado a bordo de un cohete Delta II.

Foto: NASA

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