La ESA se enfrenta a su sobrevuelo más arriesgado
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La ESA se enfrenta a su sobrevuelo más arriesgado

Posibilidades de colisión con Solar Orbiter. Foto ESA.
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La misión Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA) está preparando su último sobrevuelo a la Tierra a una distancia de 460 kilómetros, unos 30 kilómetros por encima de la órbita de la Estación Espacial Internacional (ISS). La ESA ha advertido del cierto peligro que corre la sonda por la gran cantidad de basura espacial que hay alrededor de la Tierra.

Aunque las posibilidades de que la nave Solar Orbiter encuentre desechos espaciales durante su próximo sobrevuelo terrestre son muy escasas, el riesgo no es cero y es mayor que para todos los demás sobrevuelos realizados por la ESA. “El hecho de que exista un riesgo demuestra que debemos actuar para limpiar nuestros desechos espaciales”, han indicado desde la ESA.

El 27 de noviembre, después de un año y ocho meses de volar a través del sistema solar interior, Solar Orbiter pasará de nuevo por la Tierra para coger algo de energía extra. Esto posicionará la nave espacial para los próximos seis vuelos más allá de Venus. Estos últimos péndulos gravitacionales ajustarán e inclinarán la órbita de Solar Orbiter para que la sonda resistente al calor pueda tomar las primeras imágenes directas de los polos de nuestra estrella y mucho más.

“Para empezar, y antes de que nos preocupemos innecesariamente, queremos enfatizar que las posibilidades de que Solar Orbiter sea alcanzado por los escombros son muy, muy, muy escasas. Las misiones de observación de la Tierra de la ESA siempre se han llevado a cabo en órbita terrestre baja, la parte del espacio con más desechos espaciales, y las maniobras para evitar colisiones se realizan varias veces al año”, ha detallado la ESA.

El riesgo siempre existe

 

Por pequeño que sea el riesgo, se producen colisiones con escombros cerca de la Tierra. En 2016, un panel solar de la nave espacial Sentinel-1A de la ESA fue golpeado por una partícula que se cree que tiene menos de cinco milímetros de tamaño. A pesar de su pequeño tamaño, su velocidad relativamente alta hizo que dañara un área de 40 centímetros de ancho, lo que provocó una pequeña reducción en la potencia a bordo y ligeros cambios en la orientación y la órbita del satélite. Cientos de millones de partículas de escombros de este tamaño se encuentran actualmente en órbita.

Hubble, el telescopio espacial de la NASA/ESA, ha orbitado la Tierra durante 31 años a una altitud de aproximadamente 547 kilómetros. Durante esos años, este fue testigo de cómo el espacio se llenó de satélites y escombros y sintió su impacto. Los propios paneles solares fueron bombardeados y atacados por pequeñas partículas de escombros.

En abril de 2020, BepiColombo realizó un sobrevuelo cerca de la Tierra con una aproximación más cercana de 12.500 kilómetros.  La Oficina de Desechos Espaciales de la ESA también realizó una evaluación de riesgos para este sobrevuelo cuando la nave espacial atravesó la órbita geoestacionaria a pesar de que voló muy por encima de la órbita terrestre baja llena de desechos.

Aproximadamente de siete a diez días antes del sobrevuelo, la Oficina de Desechos Espaciales de la ESA comenzará una evaluación de riesgos basada en la trayectoria de Solar Orbiter y la posición esperada de los objetos rastreados en órbita. Esto da una probabilidad de colisión para algunas aproximaciones cercanas específicas.

 

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