¿Deben fusionar Airbus y Thales sus actividades satelitales
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¿Deben fusionar Airbus y Thales sus actividades satelitales

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Hassan Meddah / Usine Nouvelle (Francia) ¿Hay que fundir las actividades satelitales de Thales Alenia Space y Airbus Defence & Space? Algunos lo ven como una forma de que nazca un campeón del mundo mientras que otros prefieren mantener una coexistencia organizada, preservando ambas empresas.

El fracaso de los satélites Galileo, la revolución de la propulsión eléctrica, la capacidad de Arianespace de resistir a su competidor SpaceX... Durante la World Satellite Business Week (WSBW), un evento que ha reunido en París del 8 al 12 de septiembre a lo más granado de la industria espacial, no han faltado debates sobre estos temas. Pero en los pasillos también podría escucharse la integración de Thales Alenia Space y Airbus Defence & Space.

La idea la lanzó en julio el delegado general de Armamento, “No creo que seamos capaces de mantener dos filiales estrictamente separadas. Eso e completamente ilusorio”, indicó Laurent Collet-Billon.

La fusión de las dos empresas daría a luz a un campeón del mundo con cerca de 4.000 millones de euros en volumen de negocios, justo detrás del gigante norteamericano de satélites Lockheed Martin.

La idea no es nueva y molesta a los directivos de las empresas en cuestión. “¡Este tema es el monstruo de Lago Ness! Europa se hace esa pregunta desde hace 20 años. Desde entonces hemos pasado a ser de dos a tres maestros de obras europeos, con la aparición de la alemana OHB alemán”, replicó por su parte Jean-Loïc Galle, CEO de Thales Alenia Space.

Sin embargo, el contexto no ha sido nunca propicio para la fusión de las dos compañías que diseñan y ensamblan los satélites en sus salas limpias, situadas principalmente en Francia, concretamente en Toulouse y en Cannes.

Por un lado, la Europa espacial está llena de dudas y es consciente de que debe tomar medidas drásticas para mejorar su competitividad. La creación de la SpaceX estadounidense con sus lanzamientos a precios de ganga y la llegada de los primeros satélites de propulsión eléctrica han revolucionado el paisaje comercial y tecnológico espacial. En este punto reaccionaron los principales industriales que fabrican el Ariane: Airbus Group y Safran decidieron acometer una combinación única de sus actividades espaciales (oficinas de proyectos, fábricas...), con la esperanza incluso de que les acompañe Arianespace. Algunos piden, pues, una reacción similar de parte de los fabricantes de satélites.

Por otro lado, dada la crisis económica que afecta a los Estados europeos, los presupuestos públicos destinados al espacio están bajo presión. Una consolidación terminaría con la dispersión de la financiación de los principales programas tecnológicos entre las dos mejores firmas de Europa. Así, para ponerse al día frente al rival Boeing en el terreno de los satélites eléctricos, CNES, la agencia espacial francesa, se ha dirigido tanto a Thales Alenia Space como a Airbus Defence & Space para ayudarles a adaptar sus plataformas existentes. En febrero, fue la Agencia Espacial Europea (ESA) quien compartió más de 18 millones de euros entre los dos fabricantes en el marco del programa Neosat de satélites de telecomunicaciones del futuro. “Cuando falta el dinero, es cuestionable si esta duplicación de las inversiones sigue siendo sostenible”, critica un experto de la industria.

Sin embargo, algunos prefieren una convivencia organizada entre los dos fabricantes más que la integración. Y ven varias ventajas. En primer lugar, las dos compañías han demostrado que pueden añadir sus recursos para ganar contratos de exportación. En julio de 2013, la antigua Astrium y Thales ganaron a los estadounidenses un contrato por valor de más de 700 millones de euros para entregar dos satélites espías a los Emiratos Árabes Unidos. El primero ofrece la plataforma de los dos satélites, y el segundo, las tecnologías ópticas de alto rendimiento. En términos más generales, los dos actores europeos acumulan una cuota del mercado mundial satelital más que digna: entre el 30% y el 40% . Esta coexistencia beneficia a los grandes clientes institucionales (agencias espaciales, Ministerio de Defensa...) y a los operadores privados europeos. Genera competencia entre los dos grupos para conseguir una mejor relación calidad-precio. Así, en el pasado, el Ministerio de Defensa de Francia no perdió la oportunidad de que ambos proveedores compitieran para reducir drásticamente el precio de sus satélites militares.

Por último, la dimensión pública del asunto es inevitable. En caso de fusión, los sindicatos temen un baño de sangre social en el sector, que da empleo a cerca de 8.000 ingenieros y técnicos [en Francia]. De hecho, ambas empresas están presentes en los mismos mercados con los mismos productos. “Airbus Group y Thales Alenia Space son competencia directa en las licitaciones. Los duplicados son a todos los niveles. Una fusión supondría la amenaza de cierre de uno de los tres sitios franceses”, dice Thierry Préfol, delegado sindical central de CFE-CGC en Airbus Defence & Space.

La capacidad de ambas compañías para ganar contratos en el nuevo mercado de los satélites eléctricos y los resultados de sus planes de recuperación de la competitividad determinarán si deben unir su destino o no.



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