La ESA intenta por última vez contactar con 'Philae'
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La ESA intenta por última vez contactar con 'Philae'

Chury 2012
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La última vez que los científicos de la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA) recibieron una señal clara de Philae fue el pasado 9 de julio de 2015, desde entonces el aterrizador se mantiene en silencio sobre la superficie del cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko. Después de alcanzar su perihelio en agosto, el cometa se aleja lentamente del Sol y la temperatura en su superficie disminuye por la falta de luz solar.

Los ingenieros de la misión pronostican que a finales de enero las condiciones del cometa impedirán cualquier futuro contacto con Philae, poniendo fin a su misión, por lo que trabajan contrarreloj para intentar despertar al aterrizador por última vez y procesar los datos que todavía almacena en su interior.

Desde septiembre, el Centro Aeroespacial de Alemania (DLR) ha esperado en vano una señal de Philae. El 10 de enero, el equipo de la misión envió un comando para tratar de modificar su posición. El jefe del proyecto, Stephan Ulamec, asegura que “el tiempo se acaba y queremos explorar todas las posibilidades”.

Philae realizó un aterrizaje histórico en el cometa 67/P el 12 de noviembre de 2014, logrando transmitir los primeros datos. Tras un periodo de hibernación, el aterrizador despertó fugazmente en julio del año pasado y, desde entonces, permanece en silencio. Aunque su estado actual es una incógnita, los ingenieros creen que los transmisores y receptores de señal están dañados, si bien confían en que la sonda no esté inclinada y cubierta con demasiado polvo, como consecuencia de la intensa actividad del cometa.

Ulamec asegura que “desafortunadamente, el silencio de Philae no augura nada bueno”. Durante la noche del pasado 21 de diciembre, una débil señal recibida por la nave espacial Rosetta fue examinada por el equipo de la misión. Su análisis reveló que no era una transmisión desde el módulo de aterrizaje.

Después de enero, el contacto con Philae será cada vez más complicado, puesto que el cometa estará a más de 300 millones de kilómetros del Sol y la temperatura en la superficie descenderá hasta los -51ºC. La unidad de comunicaciones a bordo de Rosetta permanecerá enciendida y continuará a la espera de una señal del aterrizador durante los próximos meses. Por su parte, el orbitador se mantendrá activo hasta septiembre de 2016, cuando está previsto su colisión sobre la superficie del cometa.

Foto: ESA

 



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