La ESA hace dos misiones al Atlántico para analizar los datos de Sentinel
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La ESA hace dos misiones al Atlántico para analizar los datos de Sentinel

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Durante dos años, un par de expediciones de la Agencia Espacial Europea (ESA) se adentraron a través del océano Atlántico para asegurarse de que la constelación Sentinel del programa Copernicus de la Unión Europea (UE) está entregando datos precisos sobre el estado de los océanos. Una de las muchas funciones de la constelación Sentinel es la predicción oceánica, una actividad importante para la seguridad marítima y las operaciones en alta mar, y la productividad biológica, que ayuda a sectores como la industria pesquera.

Esta expedición era importante comprobar la calidad de los datos de los satélites. Algunos de los resultados iniciales sugieren que las mediciones de clorofila por el instrumento de color de océano y tierra de Sentinel-3A pueden mejorarse ligeramente, lo que ahora se está abordando en la cadena de procesamiento de datos.

Los satélites de Copernicus, el Sentinel-1, Sentinel-2 y Sentinel-3 devuelven diferentes tipos de datos sobre los océanos. Por ejemplo, Sentinel-1 se puede usar para observar las olas y los derrames de petróleo, Sentinel-2 y Sentinel-3 ofrecen información sobre el fitoplancton, que forma la base de la cadena alimentaria marina y son importantes en el equilibrio del dióxido de carbono en la atmósfera. Por su parte, Sentinel-3 se utiliza para mapear la temperatura de la superficie del mar, que es necesaria para la predicción. La información sobre el fitoplancton y la temperatura es importante para comprender cómo están cambiando los océanos.

Una expedición en diversos lugares

 

En 2016 y 2017, un equipo de científicos hizo esta expedición desde el Reino Unido hasta el Atlántico Sur para recopilar estas mediciones. El oceanógrafo de la ESA, Craig Donlon, explicó que "confiamos en estas mediciones, que son completamente rastreables, independientes y se recogen según protocolos estrictos. Son una parte esencial para garantizar que los datos del satélite se puedan usar con confianza para aplicaciones prácticas e investigaciones científicas".

Durante la expedición por Georgia del Sur y las Islas Malvinas tomaron alrededor de un millón de mediciones, incluidas las lecturas del color del océano, la temperatura de la superficie y el movimiento de las olas. "Viajamos a través de muchos sitios diferentes para que estas mediciones fueran lo más variadas posible, desde regiones costeras productivas hasta sitios desérticos en el centro del océano”.

Foto: ESA.



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