La NASA ignoraba aún durante la tarde del sábado donde ha caído UARS
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La NASA ignoraba aún durante la tarde del sábado donde ha caído UARS

Satelite uars
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(infoespacial.com) Washington.- La agencia espacial estadounidense, NASA, confirmó a primeras horas de la mañana del sábado 24, tiempo GMT, que el Satélite de Estudios Atmosféricos Superiores (UARS, por sus siglas en inglés) cayó finalmente a la Tierra entre las 03.23  y las 05.09 horas GMT. Los expertos de la agencia estadounidense calculan que las piezas del satélite habrán quedado repartidas en un radio de unos 800 kilómetros, pero durante la tarde aún no sabían precisar el lugar de impacto.

Varios aficionados a la astronomía y la propia Agencia comentaron en Twitter durante esta mañana que parecen haberse  avistado caídas de restos en Canadá, pero no hay total confirmación oficial.

Durante una conferencia telefónica hoy tarde, la NASA reconoció la dificultad de precisar el lugar donde cayeron los restos debido a la extensa dimensión del área.

"No sabemos dónde fue exactamente el punto de reingreso (a la Tierra)" ni "el campo con los deshechos ... probablemente nunca lo sabremos", admitió Nick Johnson, principal científico de la NASA a cargo del programa para el manejo de "basura orbital".

"No he visto informes creíbles de que haya personas que han recuperado restos, pero estaremos pendientes y si recibimos algún informe, trataremos de verificarlo y comunicarlo", aseguró Johnson, quien reiteró la teoría de que la mayor parte del satélite cayó al Pacífico.

El científico señaló que "no se trata de una situación única" ya que la NASA registra aproximadamente una vez al año el reingreso a la Tierra de basura orbital del tamaño de los componentes de un satélite.

Ante la falta de datos claros, Johnson dijo que la NASA no descarta que algunos pedazos del UARS hayan caído en algún lugar del noroeste de Norteamérica, posiblemente incluso en el estado de Washington, en la costa oeste de EEUU.

Horas de incertidumbre

Las últimas horas de la caída vinieron marcadas por una situación muy cambiante y confusa.

Según comunicaba la NASA ayer viernes por la mañana “Todavía es demasiado pronto para predecir la hora y el lugar de reentrada del satélite UARS (Upper Atmospheric Research Satellite)", que impactará esta tarde con la Tierra (ver noticia). El organismo esperaba hacer “predicciones más exactas durante las próximas horas”, y las informaciones oficiales indicaban que el satélite no caería sobre Norteamérica.

Fuentes como Aerospace Corporation -firma privada que seguia el recorrido del satélite- indicaban que el impacto se produciríá sobre la costa de Chile, cerca de las 7 de la tarde locales. Por su parte, la agencia espacial rusa Roscosmos, apuntaba que el UARS podría colisionar sobre el mar del Coral, en Nueva Guinea.

La NASA detalló en un comunicado emitido a las 23.30 GMT del viernes que UARS caería finalmente entre las 03.00 y las 07.00 horas GMT del sábado. Durante esas cuatro horas en las que se prevé la caída, el satélite "estará pasando sobre Canadá, África y Australia, así como sobre vastas áreas de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico".

Lo cierto es que hasta el último momento, ninguna de las predicciones ha sido exacta. El UARS da una vuelta a la Tierra cada hora y media, lo cual supone que un margen de una hora en la predicción varíaba radicalmente la zona de caída.

Otro factor que condiciona y dificulta los cálculos de impacto es la superficie que el satélite expone a la resistencia de la atmósfera: si va atravesado, la resistencia será mayor y caerá antes que si va en línea. Además, hay que tener en cuenta el efecto de la actividad solar, que añade un alto grado de incertidumbre. "Conocemos muy bien el valor medio de la actividad solar, pero es muy complicado determinar el valor puntual", explicaba el director de la empresa espacial española Elecnor-Deimos, Miguel Belló.

Según la NASA, la probabilidad de que algún fragmento del satélite que no se destruya en la reentrada produzca heridas a una persona es de una entre 3.200, mientras que el riesgo de que caiga sobre alguien es de uno entre varios billones. Dada la superficie oceánica del planeta, lo más probable es su caida al mar.

El UARS o Satélite de Investigación de la Alta Atmósfera pesa 6,5  toneladas y fue puesto en órbita en 1991 por el transbordador Discovery para estudiar la alta atmósfera y realizar mediciones de la capa de ozono.

UARS, una misión explotada al máximo

Para Belló es importante “no apurar hasta el último momento la utilización de un satélite para poder conservar el combustible y la capacidad de control, y planificar entonces la reentrada”. Ese no es el caso del UARS, ya que, según indica el presidente de Deimos, “fue una misión de enorme éxito que duró varios años más de lo previsto y se utilizó hasta que dejó de funcionar”.

Según el último informe de la NASA, la órbita del satélite a las 21:30 horas EDT (hora en USA) de ayer, ya se situaba en unos 185 kilómetros. De hecho, ha descendido en los últimos días de 215 por 240 kilómetros a 190 por 205 en la madrugada del jueves.

Tal y como explica Miguel Belló, "a partir de una altura crítica de unos 150 kilómetros, la resistencia que encuentra el satélite es considerable y cae casi como una piedra”.

Para los satélites en órbita geoestacionaria existen órbitas cementerio hacia las que se desvían los exploradores espaciales a los que les queda poca vida útil, evitando así que se conviertan en basura espacial peligrosa. Sin embargo, “no hay órbitas cementerio para satélites a baja altura", señala el ingeniero español a El País.

En cuanto a la opción de destruir el UARS con un misil, el CEO de Deimos Elecnor comenta que “la posibilidad de que haga algún daño es insignificante, mientras que su destrucción en el espacio tendría un efecto nefasto porque generaría miles de fragmentos de basura espacial muy peligrosa".

La demostración que hizo China al destruir un satélite obsoleto con un misil en 2007 generó 2.000 fragmentos de basura espacial que se han podido identificar y seguramente muchos más que podrían continuar en el espacio.

Según las autoridades, la de UARS es la primera caída "no controlada" de un satélite desde 1979, cuando tanto la estación espacial Skylab, de 70 toneladas, y el satélite Pegasus 2, de diez, se precipitaron a la Tierra.

La estación espacial rusa Mir, de unas 135 toneladas, atravesó la atmósfera en 2001 directo al Pacífico, pero de forma completamente controlada.

Fotos: NASA



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