El niño que soñaba con las estrellas
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El niño que soñaba con las estrellas

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(infoespacial.com) Por Carmen Ferrer/ Madrid.- Un bonito mensaje de optimismo, coraje e ilusión es el que nos dejaba esta semana la entrevista que la agencia Efe realizaba al astronauta mexicoestadounidense José Hernández. El niño que pasó de cosechar frutas en el Valle de San Joaquín (California) a tripulante del Discovery, considera que, pese a los retos que afrontan los latinos en EE.UU., los jóvenes deben "perseguir sus sueños".

Hernández, de 48 años, recibía el día 4 un premio de "Farmworker Justice" (una entidad dedicada a la defensa de los derechos de los trabajadores del campo en EEUU) por sus logros en la vida "He recibido otros reconocimientos, pero éste es muy especial para mí porque viene de nuestra propia gente y porque se reconoce mi trayectoria, comenzando con mi trabajo como campesino" dijo.

"Quiero contarles la historia de mi vida para que vean que llegué hasta donde estoy no porque soy un genio sino porque seguí los consejos de mis padres; me dieron la receta para seguir adelante. Los ingredientes son muy simples: definición de metas, plan de acción, no temer al trabajo, y obtener una buena educación”, indicó.

La perseverancia, en medio de tanta pobreza, también le ayudó en sus estudios de licenciatura en la Universidad del Pacífico y de maestría en la Universidad de California en Santa Bárbara, y en los empleos que comenzaron a abrirle puertas.

"Si pude lograr mis metas, ellos también podrán lograr las suyas", subrayó Hernández, al recordar su origen como hijo de migrantes, que hacían un peregrinaje anual desde Michoacán a los campos de California en busca de trabajo.

Hernández, nacido en California y ahora residente en Houston (Texas), asegura que fue en unos polvorientos campos de remolacha cerca de Stockton, azadón en mano, donde descubrió su "fascinación por las estrellas" y su sueño de ser astronauta. "Recuerdo cuando tenía cinco o seis años y acompañaba a mis padres de madrugada al campo; estaba todo oscuro, y podía ver las estrellas muy claras".

Fue seleccionado por la NASA en 2004, después del doceavo intento. Cinco años más tarde, formó parte de la tripulación de la misión 128 y la misión 30 hacia la Estación Espacial Internacional.

Muy admirado en México, Hernández anunció su retiro de la NASA el pasado 14 de enero.

Ahora dedica parte de su tiempo a la Fundación “Alcanzando las Estrellas", que él mismo creó para otorgar becas a jóvenes interesados en carreras de ciencias e ingeniería.

Hernández rompe el molde de los astronautas que no suelen aventurarse en temas fuera de su ámbito y, con la misma pasión con que exploró el espacio, pide que EE.UU. ponga en marcha una reforma migratoria para los indocumentados.

Y en Brasil, ¿quién tiene la culpa?

Mucho menos románticos resultan las noticias y comentarios aparecidos hoy mismo en el diario brasileiro Folha de Sao Paulo, en relación a las declaraciones hechas por el presidente de la Agencia Espacial Brasileña (AEB) Marco Antonio Raupp, durante la reciente reunión de la Academia Brasileña de Ciencias.

“El programa espacial brasileño necesidades del sector industrial para despegar” señalaba el presidente de la AEB. “En la actualidad no existe en Brasil una empresa que lidere las actividades en el sector espacial, como lo hace la compañía Ambraer en la industria aeronáutica", afirma Raupp.

Según sus palabras, la AEB y otros organismos civiles y de las Fuerzas Armadas, como el DCTA (Departamento de Ciencia y Tecnología Aeroespacial) y el INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales) ahora no deben solo formular y coordinar la política espacial, sino también encargarse de la investigación, el desarrollo, la definición de programas, su seguimiento, ejecución, operación… “Las instituciones no pueden hacer todo” dice Raupp.

"Tenemos un satélite cada cuatro años. Sin embargo, un programa espacial podría sobrevivir sólo si habláramos de cuatro satélites por año", agregó Raupp, quien junto a otros responsables científicos de los organismos destacó que los problemas para el Programa Espacial Brasileño radican principalmente en la falta de recursos, en la discontinuidad de las políticas y en la mala gestión.

Todas estas ideas son plenamente refrendadas por el periodista Salvador Nogal en el artículo que sobre la cuestión publicaba esta mañana en Folha de Sao Paulo “El presidente de AEB, puso el dedo en la cuestión refiriéndose al desinterés de la industria por el programa espacial. En EE.UU. las empresas “se dan de bofetadas” por contratos para desarrollar naves espaciales y cohetes para la NASA, en Brasil, la industria hace todo lo posible para escapar”.

“Hay dos razones –continúa Nogal-.La primera es la evidente falta de gusto de la industria brasileña por la investigación y el desarrollo. Embraer es una excepción. Sin embargo, el gigante aeronáutico no muestra interés en expandir su esfera de influencia más allá de la atmósfera cuando se le dio la oportunidad, por ejemplo, de desarrollar la aportación de Brasil a la Estación Espacial Internacional, hace unos años”.

“El segundo problema es el presupuesto inestable. ¿Qué empresa se arriesgaría a invertir para satisfacer una demanda que fluctúa casi al azar?”

“AEB se ha enfrentado además desde su creación, a la dificultad para disciplinar a los órganos responsables de los proyectos. El DCTA, el organismo responsable de los vehículos de la Fuerza Aérea de lanzamiento, tiene su propia agenda. INPE, a cargo del diseño de los satélites nacionales, se come todo proyecto que no caiga en gracia de su junta directiva”.

“Poner la casa en orden, y el programa espacial en la rampa de lanzamiento requiere algo más que instar a la industria. Necesitamos una indicación clara de las prioridades y los plazos para la aplicación de los diversos objetivos que se han acumulado durante décadas de gobierno en las hojas de cálculo”.

Por si la cosa no queda clara, el bloguero Duda Hawk en su popular página Brazilian Space remacha tajantemente las ideas: “La empresa ve el riesgo de entraren un mercado como el sector espacial en Brasil con la inestabilidad y la falta de apoyo del gobierno”.

“La incompetencia, la falta de planificación, la seriedad, son cosas que encontramos en el sector público brasileño y no en el sector productivo del país que es conocido por su eficacia demostrada por la amplia experiencia de sobrevivir durante años en una difícil situación económica creada por varios gobiernos”… .

Mientras que el PEB no se convierta en un "Programa estatal", augura el analista, la diferencia de lo que sucede en el campo aeronáutico y el espacial brasileño aumentará aún más.

De sondas y satélites

Y mientras los humanos seguimos aquí, sobre la Tierra, dilucidando nuestras miserias, arriba, en el silencio y la oscuridad, las naves continúan su avance llenando la semana de novedades:

El miércoles 4 la NASA anunciaba que la sonda Dawn, lanzada al espacio en septiembre de 2007 llegará en tres meses a uno de sus objetivos: el asteroide gigante Vesta. La nave recogerá durante un año fragmentos e información del asteroide de 520 km de diámetro, el segundo más grande del Sistema Solar tras Ceres al que se dirigirá en 2015.Al que no le va tan bien es al satélite de la JAXA (Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón), ALOS (Satélite de Observación Terrestre Avanzada), también llamado Daichi, el cual, según se ha informado esta semana, tuvo el 22 de abril una caída repentina de su alimentación eléctrica por causas desconocidas. Tras una última transmisión correcta de telemetría por la estación terrena en Santiago (Chile), el satélite, lanzado en 2006 y del que se esperaba que operara durante cinco años, dejó de emitir su señal. Se le da prácticamente por perdido.

Japón queda pues sin satélite propio de observación a la espera del lanzamiento de ALOS-2 (radárico) y ALOS-3 (óptico), previsto respectivamente, para 2013 y 2015, aunque el Gobierno japonés ha solicitado a JAXA que acelere los programas.

Finalmente, ayer día 7 la compañía United Launch Alliance (ULA), han realizado con éxito, al segundo intento, el lanzamiento desde Cabo Cañaveral de su Atlas V 401, transportando en la cofia el SBIRS GEO-1 primero de una nueva serie de satélites de alerta temprana de la USAF para detectar lanzamientos de ICBM mediante sensores infrarrojos.

Los SBIRS GEO, destinados a relevar a la constelación DSP, son construidos por Lockheed Martin, basados en la plataforma A2100M, mientras que Northrop Grumman es responsable de producir los instrumentos.Cada satélite está equipado con dos sensores, uno de los cuales analiza el conjunto de la parte visible de la Tierra, mientras que el otro se centra en un área particular, como una base de misiles conocido.



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