Las sanciones contra Rusia provocan la confusión en el sector
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Las sanciones contra Rusia provocan la confusión en el sector

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Peter B. de Selding / Spacenews

La decisión de Rabat de rechazar la versión europea del cohete ruso Soyuz como lanzadera de reserva para dos satélites marroquíes de reconocimiento es el último ejemplo de los malos efectos que están teniendo las sanciones del Gobierno de EEUU contra Rusia por la crisis en Ucrania, aseguran fuentes de la industria.

La hipersensibilidad de Marruecos a cualquier asunto de licencias relacionado con las dos plataformas puede ser un caso extremo de aversión al riesgo. Sigue sin estar claro si la Soyuz europea –lanzada desde territorio francés bajo autoridad legal francesa y vendida al consorcio europeo Arianespace- se verá afectada por las sanciones de Washington.

Incluso antes de que desatara el conflicto ucraniano, los funcionarios marroquíes se negaron a admitir el contrato con los franceses para construir los satélites que serán puestos en órbita por un cohete Vega.

Pero la prudencia de Marruecos refleja la confusión que rodea las intenciones del Ejecutivo estadounidense mientras empeora la situación en Ucrania y se calienta la disputa con Moscú.

El Departamento de Estado de EEUU dijo el pasado 28 de abril que rechazaría las peticiones de exportación de servicios y hardware de defensa –categoría que de acuerdo a la US Munitions List incluye a los satélites y a los componentes de satélites- a Rusia si las exportaciones “contribuyen a la capacidad militar de Rusia”.

Los funcionarios del Departamento de Estado señalaron que estaban revisando los atrasos en las solicitudes de licencias de exportación que pueden beneficiar a los militares rusos. No está claro que los lanzamientos de satélites comerciales en cohetes rusos, que representan una parte importante de la actividad anual comercial de lanzamiento de satélites, tengan que ser rechazados.

Por ahora, la industria del sector afirma que las licencias no están siendo ni denegadas ni aprobadas, una táctica que el Gobierno de EEUU empezó a utilizar en 1999 cuando bloqueó que los satélites estadounidenses fueran lanzados por cohetes chinos. Esta política sigue en vigor 15 años después, con la idea de que un lanzamiento comercial con un cohete chino constituye una ayuda a los militares chinos.

La política de sanciones no ha hecho más que complicar el importante esfuerzo lobista que están haciendo las empresas estadounidenses para asegurarse que el Gobierno norteamericano da luz verde a los lanzamientos de satélites civiles y comerciales mediante cohetes rusos.

La amplitud a la que puede llegar la opinión regulatoria o legislativa al extender las sanciones quedó ilustrada por las medidas cautelares dictadas por un Tribunal estadounidense de Reclamaciones Federales contra las futuras compras de motores rusos utilizados por los cohetes Atlas 5 en los lanzamientos de satélites militares.

El juez del Tribunal de Reclamaciones Federales respondió así a una solicitud cursada por la empresa  Space Exploration Technologies Corp. para abrir nuevas adjudicaciones de lanzamientos de la Fuerza Aérea de EEUU. Pero la orden del tribunal traza una línea recta entre las actuales sanciones y la industria aeroespacial de Rusia.

El viceprimer ministro ruso Dimitri Rogozin fue incluido en la lista de EEUU como individuo en marzo. Las sanciones decían específicamente que Rogozin había sido incluido por ser viceprimer ministro y no por ninguna de las actividades industriales rusas que supervisa.

Pero el juez del tribunal determinó que la posición de Rogozin, que incluye la gestión de la industria espacial de Rusia, hace más factible que él se beneficie de las exportaciones de defensa rusas, incluida la exportación de motores de cohetes.

Esta línea de razonamiento podría emplearse para detener a Orbital Sciences en las nuevas compras de motores rusos para su cohete Antares, y para acabar con el negocio del lanzamiento de satélites comerciales con partes de Estados Unidos montadas sobre cohetes rusos.

La empresa Internacional Launch Services con sede en Reston, Virginia, que comercializa el cohete ruso Proton, ha declinado hacer comentarios sobre cómo las sanciones pueden afectar a su negocio. Fuentes del sector han declarado que las licencias de envío para los satélites que se  dirigían a la base de lanzamiento del cohete Proton en Kazajistán, que está controlada por Rusia, han sido detenidas por el Departamento de Estado.

"Simpatizan con nuestro problema, pero no se aproximan" a las aprobaciones de las licencias, dijo un funcionario de la industria satelital. Los satélites propiedad de SES (Luxemburgo), Turksat (Turquía), Inmarsat (Londres) y del gobierno mexicano están programados para ser lanzados en los próximos meses mediante cohetes Proton, y todos ellos llevan componentes estadounidenses que requieren licencias de envío. Otros plataformas se preparan para su despegue en las operaciones de lanzamiento de Rusia como el satélite de teecomunicaciones Eutelsat 3B de Eutelsat, con sede en París. Construido por Airbus Defence and Space, el Eutelsat 3B se encuentra en Long Beach, California, ultimando los detalles de su lanzamiento mediante un cohete Sea Launch, propiedad de los intereses rusos.

La portavoz de Eutelsat Vanessa O'Connor dijo que el satélite había recibido el 25 de abril  todas las licencias necesarias para ser puesto en órbita a bordo del cohete Sea Launch. El satélite de telecomunicaciones construido por Airbus –el Express AM4R, propiedad de la Russian Satellite Communications Co. de Moscú-, ha llegado ya al Cosmódromo de Baikonur y su lanzamiento se prevé para mayo. Ambos satélites parecen estar más allá del alcance de las sanciones anunciadas el 28 de abril por el Departamento de Estado, que ahora podría revocar las licencias existentes si considera que éstas sirven para ayudar a las fuerzas armadas rusas.



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