El satélite madrileño UPMSat-2 cumple dos años en órbita
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El satélite madrileño UPMSat-2 cumple dos años en órbita

UPMSat-2. Foto UPM.
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El satélite español UPMSat-2 ha cumplido un año en el espacio y sus responsables han hecho un balance de lo aprendido y han explicado cómo la operación del satélite ha tenido que reajustarse por las circunstancias derivadas de la pandemia. Durante este primer año la operación del UPMSat-2 se ha realizado en remoto para primar la salud de profesores y estudiantes, algo que inicialmente tampoco estaba previsto. Ha sido necesario readaptar todo el sistema de operación de la estación terrena.

El segundo satélite universitario desarrollado íntegramente por investigadores y estudiantes de la Universidad Politécnica de Madrid se lanzó hace un año al espacio, tras varios retrasos a causa de la meteorología adversa y por la situación global de pandemia, que también ha marcado este primer año de operación del satélite.

La primera fase en cualquier operación es el contacto e identificación del satélite. “En lanzamientos múltiples como este, los satélites se lanzan muy próximos unos de otros e identificar el satélite correcto al que seguir no es un aspecto trivial. El primer mensaje de telemetría decodificado en la estación de Montegancedo se recibió el 3 de septiembre a las 21:00 horas UTC y, desde ese momento, el satélite se ha mantenido comunicándose correctamente con la estación terrena hasta el día de hoy”, ha explicado la directora técnica del proyecto UPMSat-2, Elena Roibás.

El UPMSat-2 pasa aproximadamente cuatro veces al día sobre la estación terrena del IDR en el campus de Montegancedo, con una duración media del pase de diez minutos. Los pases los controlan estudiantes de grado, máster y doctorado de la ETSI Aeronáutica y del Espacio, de la ETSI de Telecomunicación y de la ETSI Informáticos, en turnos de mediodía y noche, monitorizando el movimiento del rotor de las antenas, la telemetría descargada e informando de cualquier eventualidad que se pueda producir.

La mayor parte de este primer año de operación ha estado dedicada a las actividades de comissioning, que se basan en entender el funcionamiento en órbita del sistema, la puesta a punto de los elementos de la estación de tierra y la comprobación del correcto funcionamiento de todos los subsistemas que componen el satélite.

Herramienta docente

 

Haciendo balance de este primer año, los responsables del proyecto consideran UPMSat-2 como un éxito en tres ámbitos: como herramienta docente, como nexo de colaboración con la empresa y como elemento inspirador para el fomento de vocaciones.

En primer lugar, UPMSat-2 nace como herramienta docente. “Involucrar a los estudiantes, ya desde los primeros cursos, en problemas reales del sector, que les muestran la realidad de la ingeniería aeroespacial más allá de lo impartido en las aulas, hace que estén más motivados por aprender, que demuestren ganas incansables de adquirir conocimientos y una gran capacidad de esfuerzo y superación”, ha indicado Roibás.

La otra cara de UPMSat-2 es ser una plataforma demostración tecnológica en órbita. Varias empresas han confiado en el satélite de la UPM para albergar sus experimentos de innovación tecnológica. Y esto redunda en beneficios para todos.

Por último, el proyecto trasciende el entorno universitario para acercar el espacio y la tecnología a los más jóvenes. El equipo de UPMSat-2 está abierto a la colaboración con colegios e instituciones de todos los niveles educativos para promover el interés por la ciencia y la tecnología y acercar estas disciplinas a futuras generaciones, especialmente a las niñas.

 

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