La Agencia Espacial Europea opta por la astrofísica
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La Agencia Espacial Europea opta por la astrofísica

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Olga Zakútniaya / La Voz de Rusia / Moscú.-

La Agencia Espacial Europea (AEE, o ESA por sus siglas en inglés), definió los temas de las futuras misiones clase L, que serán enviadas al espacio en los años 2028 y 2034. Se trata de un observatorio de rayos X y de un proyecto para registrar las ondas gravitacionales.

Si bien la recepción oficial de las propuestas técnicas enmarcadas en ambos temas comenzará en 2014, ya ahora muchos están seguros de quién será el ganador.

El programa de la AEE Cosmic Vision prevé el lanzamiento de tres proyectos clase L (del inglés large, grande) en el curso de veinte años. El coste de un proyecto es de aproximadamente mil millones de euros. El primero será la misión JUICE, para el estudio de Júpiter y sus satélites, que será enviada al espacio en 2022 (es posible que Rusia se incorpore a ese proyecto con el módulo de descenso en Ganímedes).

Ahora parece que la directiva de la AEE ha decidido cambiar el tema y pasar de los asuntos planetarios a los astrofísicos. A fines de octubre, el director de los programas científicos de la agencia, Álvaro Giménez, hizo públicas las recomendaciones para la selección de las misiones para el comité de la AEE para el programa científico, que debe hacer la opción definitiva entre las solicitudes presentadas a concurso. Esto fue acogido por los amplios círculos como una resolución prácticamente adoptada.

Y no hubo ninguna sorpresa: en las sesiones de los pasados días 28 y 29 el comité aprobó los temas Universo caliente y enérgico (proyecto de observatorio de rayos X de nueva generación) y Universo gravitacional (para el registro de las ondas gravitacionales).

Más adelante el protocolo prevé la recepción de propuestas sobre los proyectos enmarcados en estos dos temas. Para el L 2 comenzará a principio de 2014 y para el L 3 algo más tarde. Sin embargo, tal como se supone, tampoco habrá sorpresas y se dará “luz vez” a los equipos que propusieron los temas. Son los proyectos ATHENA+, un enorme telescopio de rayos X para estudiar el Universo energético, y eLISA (Antena Espacial de Interferómetro Láser). El primero es propuesto por el Instituto de Física de la Tierra y el segundo por el Instituto de Física Gravitacional, ambos de la Sociedad alemana Max Planck.

Los diseñadores del observatorio astrofísico de rayos X ATHENA+, quieren obtener las respuestas a dos interrogantes: cómo la materia visible se agrupaba en enormes estructuras (acumulaciones y superacumulaciones de galaxias), cómo se agrandaban los agujeros negros y qué influencia ejercían sobre el Universo.

El proyecto eLISA también es interesante desde el punto de vista técnico. Se planea colocar en el espacio tres aparatos separados uno de otro por aproximadamente un millón de kilómetros. Los aparatos, dotados de láseres, medirán la distancia entre sí a medida que avanzan por la órbita, y, por los cambios que experimente ese avance, se podrán calcular las perturbaciones gravitacionales procedentes de los objetos macizos lejanos, sobre todo, de los gigantescos agujeros negros.

Los partidarios de las investigaciones planetarias critican a AEE por su inclinación hacia la astrofísica. En la lista de las grandes misiones de la AEE para las próximas décadas, no figura, aparte de Júpiter, ningún otro planeta. Prácticamente tampoco los hay entre los pretendientes a la misión clase M (mediana), con un coste de los proyectos de hasta quinientos millones de euros. El programa Cosmic Vision prevé un total de seis de esas misiones. Las primeras dos ya fueron seleccionadas, en febrero de 2014 se seleccionará la tercera, que será lanzada a más tardar en 2024. Cinco proyectos deben aún ser financiados. Uno de ellos – el MarcoPolo R – debe traer de vuelta sustancias de uno de los asteroides.

Cabe remarcar que se trata solo del programa Cosmic Vision, del que no forma parte, por ejemplo, el proyecto ExoMarte. Pero Marte tampoco conviene a aquellos que quisieran estudiar las periferias del Sistema Solar: los satélites de Saturno, y Urano y Neptuno, privados de atención. Por otra parte, la opinión pública astrofísica supone que la elección de ATHENA+ fue importante para apuntalar la continuidad de los observatorios de rayos X. Actualmente la AEE dispone de dos instrumentos orbitales de rayos X, el XMM-Newton y el INTEGRAL, pero ambos superan ya los diez años, de modo que es tiempo de pensar en su sustitución.

Sea como sea, la opción fue hecha y hoy seguramente no podemos responder a la pregunta de si permanecemos en un mismo lugar o estamos desarrollando nuevas tecnologías. La AEE y Cosmic Vision no son los únicos actores en las investigaciones espaciales, de modo que con medios y posibilidades también se podrá equipar una misión a otros planetas al margen del programa europeo. Pero ¿cuenta la comunidad espacial mundial con tales posibilidades? El recorte del presupuesto de la NASA testifica que la respuesta puede ser negativa.

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

http://spanish.ruvr.ru/2013_11_30/Agencia-Espacial-Europea-espacio-astrofisica-misiones/



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