Green Moon Project: la iniciativa española para cultivar plantas en la Luna
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Green Moon Project: la iniciativa española para cultivar plantas en la Luna

El proyecto servirá para entender cómo cultivar alimentos en los futuros asentamientos humanos en la Luna
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Redactor

"¿Cómo crecerán las plantas en la Luna donde la gravedad es seis veces menor que la de la Tierra?", fue la pregunta que se hizo el ingeniero aeronáutico y mecánico malagueño José María Ortega, uno de los fundadores de Green Moon Project. El objetivo es mandar plantas a la Luna para estudiar cómo las condiciones gravitatorias y ambientales afectan a estos seres vivos. 

El propósito final del programa es entender cómo poder cultivar alimentos de la mejor manera en el Espacio para que los futuros astronautas puedan tener una fuente de alimentos propia; astronautas como el español Pablo Álvarez (Agencia Espacial Europea), que ha dejado su empleo en Airbus para dedicarse completamente a su preparación para viajar al espacio en pocos años.

Ortega comenzó hace unos meses a trabajar en la delegación de Airbus en Reino Unido -antes trabajó en Bentley desde 2018- como arquitecto de sistemas de naves espaciales, precisamente en el mismo lugar en el que Álvarez también trabajó durante un tiempo. Ortega comenta a Infoespacial la anécdota de que el paso del ahora astronauta por las oficinas "entre el grupo de españoles se comenta bastante".

JM AIRBUSJosé María Ortega en Airbus Londres.

Mientras comienza su nueva etapa en Londres, sigue adelante con el proyecto Green Moon, que el malagueño comenzó cuando "todavía estaba en la carrera", que avanza con el plan de "mandar este pequeño invernadero, este pequeño encapsulamiento, a la Luna" cuanto antes.

¿En qué consiste Green Moon Project?

Es un proyecto de universitario, científico, para entender cómo va a ser el cultivo de una planta bajo las condiciones de gravedad lunar, que son seis veces menor que la gravedad terrestre. Lo que queríamos era mandar una pequeña cápsula, una pequeña semilla, y ver cómo iba a afectar esa diferencia de gravedad seis veces menor. ¿Cómo va a crecer? ¿Esto le va a estresar? Esto es importante saberlo por el tema de cultivo para los futuros asentamientos humanos en la Luna, la alimentación y todo esto.

¿Cómo surgió?

Green Moon Project lo empezamos cuando yo todavía estaba en la universidad, en septiembre de 2016. Por entonces estaba todavía por entonces la Google Lunar X Prize para mandar la primera misión privada a la Luna, por un valor de 30 millones de dólares, y se iba a dar de premio a la primera empresa privada que lo consiguiera. Nos presentamos junto a un concurso de ciencia que había organizado el Lab2Moon, lo que se llama Team Indus, que es el equipo indio que se presentaba a este concurso. De los 3.400 proyectos, Green Moon Project fue el 15 finalista, siendo el único equipo español seleccionado.

En ese punto, ¿cómo evolucionó el proyecto?

Después dejamos un poco el equipo universitario, fichamos a más profesionales, porque gustó mucho la idea. El Instituto de Geociencias de España, la Red Nacional Española de Astrobiología y Planetología... Actualmente somos diez personas, ingenieros, biólogos, geólogos... Tanto instituciones privadas como públicas, empresas de Andalucía especializadas en agricultura y en fertilizantes. De hecho, ahora se está investigando el potencial de hacer un fertilizante lunar.

Basaltic Simulant LanzaroteSimulación del terreno lunar con regolito de Lanzarote.

¿Qué más apoyos institucionales tiene el proyecto?

Tenemos el apoyo de empresas de la Universidad de Málaga, del Parque Tecnológico de Andalucía... También tuvimos el apoyo de DHV Technology, que nos fabricó un pequeño componente, de la escuela de telecomunicaciones, también de las escuelas industriales y de ciencias, de biología. Tenemos ahí todo el asesoramiento. Estamos muy bien respaldados y preparados.

¿Sobre qué base se estudian dichas plantas?

Sustrato rocoso de regolito, que se ha fabricado con suelo de la isla de Lanzarote por su similitud, ya que es muy parecido al suelo de la Luna. Ahora mismo estamos un poco inmersos en terminar de construir este pequeño encapsulamiento, este pequeño instrumento en el que van a estar todos los sensores, todo el control de temperatura, para que la planta pueda desarrollar un ciclo completo de crecimiento y podamos estudiarla bajo las condiciones de la era de la Luna. 

Lanzarote Timanfaya 2019José María Ortega en Lanzarote.

¿Cuándo podría mandarse a la Luna?

Tenemos alguna opción sobre la mesa muy tangible de cara a 2027.

¿Qué características tienen que tener las plantas del experimento?

Tienen que ser plantas que tengan, que provean de nutrientes y vitaminas estos futuros astronautas, pero que tengan un ciclo de crecimiento rápido. ¿Por qué la importancia el ciclo de crecimiento rápido? Porque, al final, estamos contando que el experimento va a durar como mucho una o dos semanas. Tenemos que ser garantes porque el principal problema es que, al final, como del día lunar a la noche lunar hay un gradiente de más 100 en positivo y más o menos 120 en negativo de grados centígrados, lo más complicado es mantener una temperatura interna dentro del instrumento de en torno a unos 20 grados centígrados para que la planta tenga una vida, vamos a decir, estable.

¿Cómo evolucionan los ensayos?

Lo que estamos haciendo ahora mismo son una serie de ensayos en el laboratorio de InnoPlant, nuestro principal socio empresarial, junto con el laboratorio ahora mismo también del Grupo Herogra, ambos localizados en Granada. Se está seleccionando una serie de bacterias para mejorar ese suelo de Lanzarote que nosotros hemos considerado como el suelo de la Luna. Ahora mismo se compone mucho de la parte geológica y biológica, junto con la parte tecnológica. Se va a publicar el primer paper que tenemos en colaboración con el equipo chino que logró plantar la primera semilla en la clara oculta de la Luna, en la misión Chang-E4, en enero de 2019.

¿Qué cooperación internacional tiene el proyecto?

Estuvimos en China, vimos toda la tecnología y nos explicaron el experimento que ellos hicieron; y ahora mismo estamos entablando una colaboración con científicos australianos. Tenemos la línea propia, el tronco, en España, pero también esa colaboración abierta porque entender cómo va a ser el cultivo en la Luna requiere de muchos recursos, de mucho esfuerzo y de mucho conocimiento, y por eso estamos, desde el punto de vista científico, abiertos a esa colaboración. 

¿Cuáles son los próximos pasos?

Estamos a la espera de terminar los ensayos en Granada y de publicar más papers científicos sobre cómo es ese cultivo sobre ese suelo de la Luna. La proyección ahora mismo de Green Moon Project es mandar este pequeño invernadero a la Luna en los próximos años. Tenemos que pensar que esto es un tema muy pujante, de hecho hay empresas en Francia, en Emiratos Árabes, que están centradas en crear toda la tecnología para luego venderla a las agencias espaciales en materia de la agricultura lunar para los futuros asentamientos humanos allí, y también para el turismo espacial. Puede parecer muy futurista, pero esto está aquí.



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